Las 10 multas de tráfico más curiosas de España

Cuando pensamos en multas de tráfico, lo primero que nos viene a la cabeza son los radares de velocidad, saltarse un semáforo en rojo o aparcar en doble fila. Sin embargo, el Código de Circulación español, recogido principalmente en el Real Decreto Legislativo 6/2015 que aprueba el texto refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, contempla un sinfín de infracciones que sorprenden hasta a los conductores más veteranos. En este artículo repasamos las 10 multas de tráfico más curiosas de España, esas que existen pero que casi nadie conoce hasta que le cae una encima.
¿Por qué existen multas tan poco conocidas?
La normativa de tráfico en España es extensa y ha ido acumulando preceptos a lo largo de décadas. Muchas sanciones surgen de situaciones concretas que en algún momento pusieron en riesgo la seguridad vial, aunque a simple vista parezcan anecdóticas. La ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento, de modo que conocer estas infracciones poco habituales puede ahorrarte un buen disgusto económico.

Las 10 multas más curiosas del tráfico en España
1. Conducir con chancletas o descalzo: hasta 200 €
La Dirección General de Tráfico (DGT) lleva años advirtiendo de que conducir con calzado inadecuado, como chanclas o incluso descalzo, puede considerarse una conducción negligente. Aunque no existe un artículo que lo prohíba de forma literal y nominativa, la normativa obliga a mantener plena capacidad de control del vehículo en todo momento. Si la Guardia Civil de Tráfico te detiene y aprecia que tu calzado compromete la conducción, puede aplicar una sanción de entre 80 y 200 euros por no mantener el control adecuado del vehículo. En verano, especialmente en zonas costeras, este tipo de denuncia es más frecuente de lo que parece.

2. Llevar el vehículo sucio: hasta 200 €
Circular con la matrícula tan sucia que resulte ilegible es una infracción grave que puede costar hasta 200 euros. Pero la cosa no queda ahí: si la suciedad afecta a los cristales y dificulta la visibilidad del conductor, la sanción también puede aplicarse por no mantener las condiciones de seguridad del vehículo. Así que ese coche cubierto de barro que sacas el lunes después de un fin de semana en el campo puede convertirse en un problema antes de llegar a la primera gasolinera.
3. Circular con las luces averiadas: sanción doble posible
Un piloto trasero fundido puede parecerte una nimiedad, pero si circulas de noche con una luz trasera fuera de servicio, la Guardia Civil puede sancionarte tanto por la infracción lumínica como por no mantener el vehículo en condiciones reglamentarias. La paradoja es que muchos conductores no saben que su luz está fundida hasta que se lo indica otro conductor o, desgraciadamente, el agente que les para. Revisad vuestras luces periódicamente: es un hábito que cuesta cero euros.
4. Tirar colillas o basura por la ventanilla: hasta 500 €
Tirar una colilla encendida desde el vehículo es una infracción grave que puede alcanzar los 500 euros de multa, especialmente en épocas de riesgo de incendio forestal. Incluso arrojar cualquier objeto desde el vehículo en movimiento está tipificado como infracción. Lo que mucha gente desconoce es que esta norma no solo protege el medioambiente: un objeto lanzado a cierta velocidad puede impactar en otro vehículo y causar un accidente. La DGT ha intensificado las campañas de control en este aspecto durante los últimos veranos.
5. No llevar ropa de alta visibilidad fuera del vehículo: 200 €
Si te ves obligado a salir del vehículo en la calzada o en el arcén de una vía interurbana, estás obligado a colocarte el chaleco reflectante antes de salir del coche, no después. Este matiz es fundamental: la norma exige que el chaleco esté puesto en el momento de abandonar el habitáculo. Ponértelo ya en el arcén no te exime de la sanción. Son 200 euros de multa y, lo más importante, una cuestión de seguridad: en una autopista, unos segundos sin visibilidad pueden ser fatales.
6. Circular con auriculares: 200 € y 3 puntos
El uso de auriculares —ya sean de cable o inalámbricos— al volante está expresamente prohibido y conlleva una multa de 200 euros y la pérdida de 3 puntos del carné. Muchos conductores creen que si solo usan un auricular la norma no se aplica, pero la legislación no distingue: el uso de cualquier sistema que ocupe el oído del conductor está sancionado. La razón es que la audición es un sentido de seguridad activa: detectar sirenas de emergencia, bocinas o ruidos anómalos del propio vehículo puede evitar accidentes.
7. Conducir con la mascarilla mal puesta (contexto pandémico y su legado)
Durante la pandemia de COVID-19, se estableció la obligación de llevar mascarilla en el interior del vehículo cuando hubiera acompañantes no convivientes. La DGT llegó a emitir circulares específicas al respecto. Aunque esta obligación quedó levantada posteriormente, el episodio nos dejó la curiosidad de que la normativa de tráfico puede adaptarse con rapidez a situaciones sanitarias imprevistas, generando infracciones que los conductores ni imaginaban pocos meses antes.
8. Exceso de equipaje que tape la visibilidad trasera: hasta 500 €
Cargar el maletero hasta el techo y apilar maletas hasta tapar completamente la luna trasera es una infracción que muchas familias cometen sin saberlo en época de vacaciones. Si el agente aprecia que la carga obstruye el campo visual del conductor, puede sancionarlo. Además, si la carga no está correctamente sujeta y provoca un accidente, las consecuencias legales se multiplican. Los separadores de maletero y las redes de seguridad no son un capricho: son elementos que pueden evitar una multa y, sobre todo, un susto.
9. Aparcar frente a un vado sin señalizar correctamente: doble sanción
Los propietarios de garajes con vado permanente saben bien que si alguien les bloquea la salida pueden llamar a la grúa municipal. Lo que es menos conocido es que el propio vado debe estar correctamente señalizado con la placa homologada del Ayuntamiento; si no lo está, la denuncia del conductor aparcado puede quedar en agua de borrajas. La señalización incorrecta del vado puede derivar en que sea el titular quien reciba la infracción administrativa. Un caso curioso de multa que se puede volver contra quien la pone.
10. No ceder el paso a animales en la carretera: 200 €
En carreteras convencionales y vías pecuarias, los conductores tienen la obligación de ceder el paso al ganado que cruza la calzada bajo la supervisión de un pastor o guía. No respetar esta preferencia de paso está tipificado como infracción. En zonas rurales de Castilla, Extremadura o Aragón, los rebaños en trashumancia tienen prioridad y la norma es de aplicación real. No es solo una curiosidad histórica: hay conductores que han recibido este tipo de denuncia por no guardar la debida distancia o acelerar ante el ganado.
Otras infracciones curiosas que merecen mención
Más allá de las diez anteriores, el Reglamento General de Circulación y la Ley de Tráfico esconden más perlas. Por ejemplo, está prohibido conducir con el brazo fuera de la ventanilla de forma que pueda suponer un peligro para otros; también está sancionado no mantener la distancia de seguridad lateral al adelantar a un ciclista —mínimo 1,5 metros— aunque muchos conductores desconocen la precisión de este requisito. Del mismo modo, circular con los intermitentes de avería encendidos en una vía urbana cuando el vehículo está en movimiento normal puede ser objeto de sanción si el agente aprecia que induce a confusión.
En el ámbito de los vehículos de movilidad personal (VMP), como los patinetes eléctricos, la normativa también ha generado situaciones curiosas: circular por la acera, por la calzada sin carril bici o sin casco en menores de cierta edad son infracciones que han sorprendido a muchos usuarios que asumían que el patinete era una zona libre de regulación.
La importancia del procedimiento sancionador
Una infracción curiosa no es necesariamente una infracción bien tramitada. El procedimiento sancionador de tráfico en España exige que la denuncia se notifique correctamente, que el expediente contenga todos los datos reglamentarios y que se respeten los plazos de prescripción. En infracciones atípicas o poco habituales, los errores procedimentales son, si cabe, más frecuentes porque los agentes y la Administración las tramitan con menos rodaje. Esto las hace potencialmente más vulnerables a ser impugnadas con éxito.

Conocer la norma es el primer paso; actuar dentro del plazo es el segundo. El plazo general para presentar alegaciones es de 20 días naturales desde la notificación de la denuncia. Si ya hay resolución sancionadora, dispones de 30 días hábiles para interponer recurso de alzada. Dejar pasar estos plazos hace que la sanción quede firme y sea ejecutable sin posibilidad de impugnación ordinaria.
¿Qué hacer si recibes una de estas multas?
Conocer estas infracciones es útil para prevenirlas, pero si ya has recibido una notificación sancionadora, lo más importante es actuar con rapidez y no dar por supuesto que la multa es correcta solo porque sea inusual. Muchas sanciones —incluso las más curiosas— tienen vicios de procedimiento que las hacen recurribles: desde errores en la identificación del vehículo hasta defectos en la notificación o falta de prueba gráfica suficiente. Antes de pagar o de resignarte, conviene que alguien con conocimiento del procedimiento revise tu expediente.
Sube tu multa y te decimos gratis si es recurrible y por qué. En Recurrir Multa analizamos tu sanción con inteligencia artificial y te indicamos, sin coste, cuáles son tus posibilidades reales de éxito antes de que decidas dar el paso.
¿Tu multa se parece a esta?
Súbela y te decimos gratis si es recurrible. Solo pagas si es viable.
Analiza tu multa gratis →
Comentarios 0